Cuando pronunciamos o escuchamos las palabras
“PAX AVANT” pocos conocen que se trata, tal vez, de las dos palabras más conocidas dentro de la historia y la tradición roncalesa. Esta frase que repiten voz alta los alcaldes de Roncal y de Baretous tras la imposición de manos en el Tributo de las Tres Vacas, como formula de acuerdo y paz entre ambos valles, se ha repetido año tras año, como mínimo, desde 1375.
El ritual terminado en esta frase sella un pacto entre dos comunidades que viven a los dos lados de la cordillera de los pirineos, un espacio común, y que están obligados a llegar a un acuerdo que les permita la supervivencia en este territorio tan hostil.
Este ejemplo de acuerdo y del valor de la palabra dada como garantía de lo pactado, es un algo que hoy día es importante tenerlo presente, percatándonos de que ha funcionado a lo largo de los años, de que hay que mantenerlo y de que ha llegado el momento de darlo a conocer a todas las personas que año tras año nos visitan.
Por ello con el proyecto PAX AVANT queremos desarrollar un producto turístico y cultural que tenga por eje esas dichas palabras, como compromiso de vida y de acuerdo entre dos comunidades entre sí y entre éstas y los pirineos, más como territorio común que como frontera, motivando al visitante a que se mueva por el territorio y lo conozca, empapándose del espíritu y la esencia del mismo y de unas sociedades vivas que durante muchas generaciones han sabido convivir con el medio, conservándolo y desarrollándolo al tiempo que han posibilitado la supervivencia tanto de estas dos comunidades como de la propia cordillera.
En el presente miramos las enseñanzas del pasado para intentar un futuro sostenible con un compromiso al que se invita también a nuestros visitantes.
La Casa de la Memoria forma parte del proyecto Pax Avant y desempeña un importante papel en el mismo, siendo la puerta de acceso a este territorio y a su patrimonio, que apuesta por un futuro vivo y sostenible forjado entre los propios roncaleses y los que nos visitan.
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